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Cristo, Rey de Libertad

Juan 18,33-37 Hay momentos en los que me gustaría ser pintor, y recrear la imagen para ser contemplada, jugando con los tonos de los colores y las distintas intensidades de la luz. Hay momentos en los que me agradaría ser poeta, y traducir al lenguaje de las palabras las emociones del corazón; hablar, diría Jaime Sabines, el otro, el secreto, el subversivo lenguaje del amor. Y este es uno de esos momentos en los que me gustaría ser ambas cosas. Me gustaría más pintar que hablar de la escena del juicio de Jesús por Pilato. Me gustaría plasmarlo sobre un lienzo con trazos firmes y cubrir su cuerpo erguido con los colores de la libertad, y que su mirada transparente la profundidad inacabable del misterio de Dios. Me gustaría deshebrar palabra tras palabra una a una de las fibras de su corazón, contemplarlo vivo antes de ser atravesado por la lanza del soldado. Quizá a los ojos de los judíos, el juicio de Jesús era un acto de purificación religiosa; quizá a los ojos de Pilato, ...

Todos santos, día de muertos

Isaías 25,6-8 El Señor todopoderoso preparará en este monte para todos los pueblos un banquete de exquisitos alimentos, un banquete de buenos vinos, sabrosos alimentos, vinos deliciosos. Y en este monte destruirá el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo que tapa a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre, secará las lágrimas de todos los rostros, y borrará de la tierra la deshonra de su pueblo. Recuerdo un texto de Octavio Paz llamado “Todos santos, día de muertos”; forma parte de sus ensayos sobre el ser mexicano, recogidos en su libro El laberinto de la soledad. Si no me acuerdo mal, la tesis de Paz es que el mexicano, tras las burlas, los altares y las calaveras, esconde un profundo miedo a la muerte. Es probable que así sea, aunque no es lo que yo creo. Tengo el corazón rasgado a mordidas por la muerte. Se me ha muerto gente muy querida y la que más me ha querido. Mis muertos me duelen en estos días; a veces los lloro y los sigo extrañando tanto c...

Fe, confianza y fidelidad

Marcos 10,17-31 Se trata de un doble cuadro narrativo. En el primero, un hombre se acerca a Jesús para preguntarle qué tiene que hacer para ganar la vida eterna. Jesús le da una respuesta de acuerdo a la pregunta, le pide que cumpla los mandamientos de la ley de Moisés; el hombre responde que los ha cumplido desde joven. Entonces Jesús le lanza una propuesta con el fin de cambiar de plano la relación de este hombre con Dios: le sugiere vender todo lo que tiene, darlo a los pobres y seguirlo; el hombre se fue triste, pues era muy rico. En el segundo cuadro, ante la vivencia que acaba de tener, Jesús lamenta en voz alta frente a sus discípulos lo difícil que será la salvación para los ricos. Éstos se asombra y se preguntan quién podría salvarse. Porque en la mentalidad de aquel tiempo, y que todavía el día de hoy tiene mucha gente que se dice cristiana y muy católica, Dios bendecía al que se portaba bien, y castigaba al que se portaba mal. Y un signo de la bendición de Dios e...

Lo que Dios ha unido

Marcos 10,1-16 Se trata del texto clásico que contiene la sentencia matrimonial “lo que Dios ha unido…” Pero, contrario a lo que pareciera, la escena debe leerse con mucho cuidado. En primer lugar, porque aunque el narrador nos dice que Jesús ha retomado su costumbre de enseñar a la gente, no nos dice que estuviese enseñando algo sobre el matrimonio o el divorcio. Segundo, porque el tema lo sacan a colación los fariseos, y lo hacen no con la recta intención de agradar a Dios y cumplir su voluntad, sino de poner una trampa a Jesús. No podemos perder de vista dos detalles importantes. El primero, que desde los primeros capítulos del evangelio, el narrador nos ha dicho que los fariseos eran aliados de Herodes y que andaban al acecho de la ocasión para matar a Jesús; y el segundo, que antes de describirnos la discusión de Jesús con los fariseos, Marcos nos informa que Jesús ha vuelto a la región de Judea, es decir, al territorio gobernado por Herodes. Y si hemos seguido la secuencia ...

El miedo como pregunta y el servicio como respuesta

Marcos 9,30-37 Seis días después del primer anuncio de su pasión, muerte y resurrección, Jesús subió a una montaña sólo con Pedro, Santiago y Juan. Ahí tuvo lugar el momento de la transfiguración, y su diálogo con Moisés y Elías, de todo lo cual Jesús les pidió guardar silencio. Al bajar de la montaña, se encontraron con el resto de los discípulos, que fracasaban en su intento por exorcizar a un joven poseído por un espíritu inmundo. Jesús pidió que le llevaran al muchacho y lo curó. Ya en casa los discípulos le preguntaron por qué ellos no pudieron, y Jesús les respondió que esos demonios únicamente se expulsan con oración. Salieron luego de casa, nuevamente se pusieron en camino, y nuevamente, por segunda vez, Jesús les anuncia que será entregado, que le darán muerte, pero que resucitará a los tres días. Los discípulos no entendían, pero tenían miedo de preguntarle. Quizá en realidad lo que tenían era miedo de corroborar que habían entendido bien, y se asustaban ante la per...

Tomar la cruz y viva México

Marcos 8,27-38   Se trata de una escena conformada por grandes bloques. En el primero, se sintetiza la primera parte del evangelio de Marcos. Pareciera que el narrador quiere evaluarla o sintetizarla, y para ello introduce la pregunta por la identidad de Jesús. La pregunta la lanza el mismo Jesús a sus discípulos en dos momentos. Primero quiere saber quién dice la gente que es él. Le responden que unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, o algún otro profeta. De esto nos queda claro que Jesús era considerado como un profeta. En el Antiguo Testamento, un profeta es un hombre que, de parte de Dios, comunica un mensaje al pueblo, sea una buena noticia, o una amonestación por su falta de fidelidad a la práctica de la justicia.   Elías era considerado el profeta por excelencia, quien habría sido llevado al cielo en un carro de fuego; pero además de ello, era recordado por su ardiente amor hacia Dios, por haber dado de comer a una viuda pobre y haber resucitado...

Saber escuchar, poder hablar

Marcos 7,31-37 Luego de la discusión de Jesús con escribas y fariseos por la ley de la pureza, y el regaño y la explicación que sobre el mismo tema dio Jesús a sus discípulos en privado, el evangelio nos presenta la curación de la hija de una mujer sirofenicia en su propio terreno. La escena parece ser una ilustración de la distorsión que provoca la ley de la pureza. La mujer es extranjera y está en su propio territorio; es impura a todas luces. Cuando ella se acerca a Jesús, él la rechaza al principio, pero el amor de madre de la mujer la lleva a tragarse la humillación y suplicar migajas. Jesús comprende: nadie puede quedar excluido del amor de Dios, quien así actúa, va en contra de la voluntad de Dios. Conclusión: la hija de la mujer queda curada. Después viene nuestra escena: Aunque el escenario cambia, de Tiro hacia el lago de Galilea pasando por Sidón, Jesús se sigue moviendo por territorios paganos. Ahora le presentan a un hombre sordo y tartamudo, que apenas puede hab...