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Austeridad y Compasión: Pepe Mújica y el Reino de Dios

Lucas 16,19-31 Un hombre con un pasado de película, que ejerce el cargo con más poder de Uruguay. Así definía en 2012 la BBC de Londres a José Mújica, nacido en 1935 y Presidente de su país de 2010 a 2015. Tras la temprana muerte de su padre, su madre viuda saca adelante a su familia cultivando y vendiendo flores. Luego de comprender que lo suyo no era la universidad, decidió vivir de la tierra, pero poco a poco se fue dejando seducir por el comunismo, por el socialismo, por el marxismo; y creyendo que con ellos podía construir un mejor país, un país menos pobre y más justo, se enroló en el movimiento de los Tupamaros, una guerrilla de izquierda nacida, contaría él años más tarde, de un puñado de jovencitos de veinte años que le declararon la guerra al gobierno; y se pregunta, ¿qué podían contra un ejército profesional? Sobreviviente de seis tiros que le dio la policía en una de las varias veces en que lo encontraron, pasó 14 años en la cárcel, aislado enteramente, torturado; habría...

Jesús: Grandes esperanzas

Lucas 16,1-13 Era el año 1998, Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki todavía no eran los reconocidos cineastas ganadores de Óscares que son ahora, uno como director y guionista; y el otro, como fotógrafo; pero ya iban para allá. En ese año estrenaron su versión adaptada a la época moderna de la novela Grandes esperanzas , de Charles Dickens. Recuerdo mi camino al cine con Carlos, alias “Cha”, mi compañero de la facultad,   quien me contaba que una de las características del filme era que en cada una de las escenas siempre aparecía algo verde, el paisaje, la ropa de los actores, los ojos de Estella, la protagonista, en fin. La cinta cuenta la historia de Finn, un chiquillo pobre y huérfano quien, pintando peces a la orilla del mar, en su cuadernillo, es abordado y amenazado por un convicto prófugo,  quien le pide comida y ayuda para liberarse de los grilletes que lleva. Con todo, la mayor desgracia de Finn será enamorarse de Estella, la niña rica del pueblo, que vive con una t...

De lo perdido, ¡lo hallado!

Lucas 15,1-32 Lo mismo que Vicente Leñero reescribió en los años setenta el Evangelio de san Lucas y lo llamó El Evangelio de Lucas Gavilán , quizá si san Lucas hubiera vivido en estos días y por estos lares, habría comenzado el capítulo 15 de esta manera: "Viendo Jesús que la Liga de la Decencia lo criticaba por tomar cerveza en un antro gay" (al menos así lo imagina José Luis Sicre); o tal vez: "Viendo Jesús que Donald Trump y sus amigos republicanos lo criticaban porque participaba en la marcha en contra de la deportación de los mexicanos ilegales en Estados Unidos"; o quizá: "Viendo Jesús que los movimientos de izquierda lo criticaban porque comía animosamente con la mafia en el poder, les dijo: un pastor tenía cien ovejas..., una mujer tenía diez monedas..., un padre tenía dos hijos..."  La parábola es provocadora. Pero Jesús no la cuenta, al menos de inicio, para suscitar el arrepentimiento de los pecadores, sino la dice a los fariseos y sus e...

Cuestiones de cálculos

Lucas 14,25-33 Del desastroso encuentro entre el Presidente Enrique Peña Nieto y el empresario Donal Trump, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, se derivaron toda suerte de reveladoras fotografías y escrutadores memes; yo me quedo con una imagen: la del presidente mexicano caminando, con la cabeza notoriamente baja, serio, y un Trump sonriente que camina un poco detrás de él, dándole una palmada muy afectuosa a Peña Nieto, de ésas con la que la gente te dice: "¡lo hiciste bien, chavo!" Yo veía esta fotografía y leía los comentarios y análisis de dicha visita, y me hacía las mismas preguntas que medio México: ¿Quién asesora al Presidente? ¿Qué pretendió recibiendo a Trump y justificando su discurso de odio como simples "malos entendidos"? ¿Calculó el costo político y social de la visita? Escribía ayer sábado Jorge Ramos en el periódico Reforma: "¿En qué estaba pensando el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuando invitó a Donald Trump a Lo...

"A mí me gusta mucho, mucho estar aquí"

Lucas 14,1-24 El jueves de la semana antepasada viajé a San Luis Río Colorado, en la línea fronteriza entre Sonora y Arizona, y avisé esa mañana en el chat de amigos de la secundaria: "Amigos, me voy a la frontera", y con los respectivos emoticones de micrófonos y notas musicales, añadí: "¡A mí me gusta mucho estar en la frontera, donde la gente es más sencilla y más sincera...!" Pero cuando bajé del avión en Mexicali, y me recibió el sopletazo de calor de 40 grados, avisé de mi llegada: "Amigos, ¡como ya no me está gustando mucho estar en la frontera!", como que de eso no hablaba la canción de Juan Gabriel y olvidé prepararme psicológicamente para ese calorcito. Así es la vida, un tejido de canciones y experiencias. Una canción deja de ser una simplemente una canción porque la hemos asociado con una persona, un lugar, una aventura... Y guardamos este tejido de canciones y experiencias ahí donde guardamos lo más valioso, tan seguro que nadie puede r...

Porque no hay que llegar primero

Lucas 13,22-30 Pareciera tragedia nacional esto de no ganar medallas en los juegos olímpicos, tragedia que estamos condenados a sufrir cada cuatro años; lo mismo pasa en el mundial de futbol, el rey de los deportes en  México, y en cada competencia futbolística, llámese Copa América, Copa Concacaf. No sé si por malformación genética o por manipulación televisiva, pero generalmente llegamos a la justa deportiva sintiendo que tenemos la copa en la manos o la medalla puesta, porque somos los mejores de la zona, porque contamos con la mejor afición, porque ya ganamos el torneo anterior, porque México entero rezó a la Guadalupana, todas las razones son válidas para soñar la gloria olímpica, los triunfos mundiales. Y sucede que no ha habido aún silbatazo inicial, y nosotros ya nos vimos festejando alrededor del ángel, con nuestras mejillas tricolores, los sombreros de Pique, y la infinita y patriotera variedad de "¡Viva México...!" Y todo para qué, para venir luego a sufrir ...

Fraternidad: pasión, urgencia y esperanza

Lucas 12,49-54 Verano del año 2004. Boston, al noreste de los Estados Unidos. Inicio de la convención del Partido Demócrata. Es elegido como orador para el discurso de apertura un joven alto, delgado, de raza negra; candidato al Senado por el estado de Illinois, de labios sonrientes, mirada sonriente y orejas sonrientes; camina ligero, como quien se ha sacudido el fardo del dolor y el ressentimiento cargado durante siglos de oprobiosa segregación racial. Comenzó su discurso contando su historia, la de su abuelo, que era cuidador de ovejas en Kenia quien, queriendo para su hijo algo mejor, le consiguió una beca en Estados Unidos. Y ahí el hijo conoció a la mujer que sería su esposa, y ellos fueron quienes dieron al entonces candidato a senador un nombre africano -en realidad, proveniente del hebreo- Barak, que significa "bendición", convencidos de que una tierra de tolerancia, el nombre no es un obstáculo para alcanzar el éxito. La nación estadounidense escuchó esa noch...