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Pan para los "impuros"

Mc 7,1-23 Escribas y fariseos venidos de Jerusalén a Galilea se escandalizan porque ven a algunos discípulos de Jesús comer con las manos "impuras". Parece lógico el asunto. Quien tiene las manos sucias, se las lava antes de comer. Es higiene de sentido común y nadie lo pone en duda. El problema no es ése. Lo voy a ilustrar con una anécdota que me sucedió en el taller de lectura y redacción que di este verano. En un ejercicio de comprensión, puse una palabra en el pizarrón, una de esas palabras que comúnmente todo mundo escribe mal. Pregunté a los alumnos si la palabra estaba bien escrita, y uno al instante contestó que sí. "¿Por qué?", pregunté. "¡Porque así estoy acostumbrado a escribirla!" Costumbre fue que escribas y fariseos creyeran que Dios se relaciona con los hombres y las mujeres en términos de pureza. Te mantienes lejos de la impureza, te mantienes cercano a Dios; entras en contacto con impureza (hombres enfermos, extranjeros... ),...

¿A quién iríamos?

Todo comenzó con mucha gente alrededor de Jesús. Unos cinco mil hombres. Todos comieron del pan partido y compartido por él. Todos, y aún sobró pan. Sobraron doce canastos. Doce. Quisieron hacerlo rey, y él se alejó. Los que lo buscaron para que les diera de comer, no lo entendieron. Él los exhortó a buscar del pan que da vida verdadera. Les pidió que comieran su carne y bebieran su sangre, que aceptaran su vida entregada hasta la muerte, que compartieran su destino. Que dieran su propia vida hasta la muerte. Sus palabras fueron duras. Y, sin embargo, sus palabras, dice él, son espíritu y vida. Partir la propia vida, darse a comer, es la única manera de alcanzar la vida plena en Dios. No le creyeron. Lo abandonaron como se abandona a un loco. Se fueron los que se escandalizaron. Y quedaron, ¡sobraron!, otra vez, doce. ¿Qué pensó Jesús al verse solo, con los mismos de siempre? ¿Qué vio Jesús en las caras de los que le dijeron que su modo de hablar era insoportable? ¿Qué sin...

Comer la carne de Jesús, beber su sangre

Comer la carne de Jesús. Beber su sangre. Sin duda, claras referencias a la comunión eucarística. La discusión de Jesús con los judíos luego de la multiplicación de los panes, invita también a pensar en la eucaristía. Pero todo el discurso y la práctica de Jesús en este capítulo 6 del evangelio de san Juan sugieren algo más. Se intuye. Los mismos judíos se preguntan: ¿Cómo puede darnos a comer su carne? Hay que notar que el texto no dice "cuerpo", sino "carne". ¿Cómo beber su sangre, si en la mentalidad judía la sangre es vida y está prohibido beberla porque pertenece a Dios? Y Jesús insiste: " Si no comen mi carne, ni beben mi sangre, no tendrán vida." Ya al inicio del Evangelio se nos dijo que la Palabra de Dios se hizo "carne". Carne es un término más bien usado para cadáveres. Parece, entonces, que Jesús invita a tomar su vida entregada voluntariamente por él hasta la muerte. "Beber su sangre" confirma la misma idea. Com...

El hijo de José

¿No es éste el hijo de José? Es pregunta con la que se quiere denigrar a Jesús, en el evangelio de este domingo. Continuamos la lectura del capítulo 6 de san Juan. Recordemos: la multiplicación de los panes, la gente busca a Jesús, y él los confronta: no lo buscan por él, sino por que comieron hasta saciarse, no interpretaron bien el signo. La gente reprocha a Jesús y le pide signos, él se presenta como pan de vida bajado del cielo. Pero la gente no le creo. Si es el hijo de José, ¿cómo dice que ha bajado del cielo? Jesús insiste: soy el pan de vida, bajado del cielo para cumplir la voluntad de quien lo envió, el Padre, y su voluntad es que ninguno se pierda. En el evangelio, la confrontación de Jesús se da con los judíos, dato importante. La pregunta es retórica y la respuesta es sí. Es hijo de José, el carpintero de Nazaret. Pero es un sí que reviste diferentes connotaciones. Sí, es humano; entonces, ¿no ha bajado del cielo? El problema aquí es que no creemos que Dios se...

Jesús, Pan de vida

El evangelio de mañana, como el de los próximos domingos, está en continuidad con el evangelio del domingo anterior. Capítulo 6 de san Juan. Léanlo. Recordemos brevemente. A Jesús lo busca una gran cantidad de gente por los signos que hacía con los enfermos; esto es, por la recuperación de vida que proporciona a quienes más necesitan de ella. Le da compasión esa gente que lo sigue. Por eso piensa en alimentarla. Para los Doce (Apóstoles), el dinero sería insuficiente para darles de comer a todos. Un muchacho, pobre, puso cuanto tenía para compartirlo. Jesús tomó los panes y los peces del muchacho, los bendijo y los repartió. Todos comieron hasta saciarse. Pero la multitud quiso proclamar rey a Jesús, y Jesús huyó solo a la montaña. El que comenzó la escena rodeado de una gran multitud, termina solo, incomprendido. Después de esta escena, viene una que la liturgia se brincó "olímpicamente": Los discípulos se alejan del lugar en una barca. Jesús no va con ellos. Es...

Cinco panes y dos peces

Lectura del evangelio de Juan. Capítulo 6, lo leeremos en varios domingos, comenzando hoy por el relato de la multiplicación de los panes. La narración comienza con Jesús, rodeado de la gente que lo busca por las curaciones que hacía con los enfermos. Jesús quiere luego darle de comer a la gente, pues lo han seguido todo el tiempo. Sólo que los discípulos objetan que el dinero ganado en medio año no les alcanzaría para darles de comer a todos. Entonces por ahí alguien avisa que un muchacho tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es eso para tanta gente? Jesús toma los panes y los peces, agradece a Dios, los parte y los da. Todos comen lo que quieren y aun sobra. La gente está sorprendida. Sin embargo, la escena no tiene un final feliz: Jesús, se retira solo al monte porque comprende que la gente quiere proclamarlo rey. En esta escena de milagro, algo salió mal, ¿qué? Pienso que aquí de fondo está lo que Fromm llamaba el miedo a la libertad. La gente quería un rey porque quer...

Aunque no sea del evangelio.

Este fin de semana, les confieso que no tuve el tiempo de ponerme a orar con el evangelio del domingo. Tuve un retiro de amistad, jajaja. Y en el retiro tuvimos un pequeño homenaje de cuates a dos grandes poetas, Sabines y Benedetti. A cambio de mi lectura del evangelio, les envío este poema del Benedetti. Ni duda que también en la poesía, la verdadera poesía, hay algo de inspiración divina. Digan si no, lean este poema como una interpelación del Señor Jesús a cada uno de nosotros. El evangelio del domingo pasado nos mostró a Jesús enviando a los suyos a la misión. Para mí este es un envío a vivir, y defender el gozo de vivir, a ser solidario como el Dios solidario, a no congelar el júbilo y a no permitir que nadie nos lo arrebate. Saludos y feliz fin de semana. No te salves No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rin...