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Cinco panes y dos peces

Lectura del evangelio de Juan. Capítulo 6, lo leeremos en varios domingos, comenzando hoy por el relato de la multiplicación de los panes. La narración comienza con Jesús, rodeado de la gente que lo busca por las curaciones que hacía con los enfermos. Jesús quiere luego darle de comer a la gente, pues lo han seguido todo el tiempo. Sólo que los discípulos objetan que el dinero ganado en medio año no les alcanzaría para darles de comer a todos. Entonces por ahí alguien avisa que un muchacho tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es eso para tanta gente? Jesús toma los panes y los peces, agradece a Dios, los parte y los da. Todos comen lo que quieren y aun sobra. La gente está sorprendida. Sin embargo, la escena no tiene un final feliz: Jesús, se retira solo al monte porque comprende que la gente quiere proclamarlo rey. En esta escena de milagro, algo salió mal, ¿qué? Pienso que aquí de fondo está lo que Fromm llamaba el miedo a la libertad. La gente quería un rey porque quer...

Aunque no sea del evangelio.

Este fin de semana, les confieso que no tuve el tiempo de ponerme a orar con el evangelio del domingo. Tuve un retiro de amistad, jajaja. Y en el retiro tuvimos un pequeño homenaje de cuates a dos grandes poetas, Sabines y Benedetti. A cambio de mi lectura del evangelio, les envío este poema del Benedetti. Ni duda que también en la poesía, la verdadera poesía, hay algo de inspiración divina. Digan si no, lean este poema como una interpelación del Señor Jesús a cada uno de nosotros. El evangelio del domingo pasado nos mostró a Jesús enviando a los suyos a la misión. Para mí este es un envío a vivir, y defender el gozo de vivir, a ser solidario como el Dios solidario, a no congelar el júbilo y a no permitir que nadie nos lo arrebate. Saludos y feliz fin de semana. No te salves No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rin...

Dios cotidiano

La cita del evangelio de este domingo es de san Marcos, 6,1-6. Es aquel pasaje en que Jesús regresa a su pueblo, a la casa familiar, con los amigos, parientes y vecinos de toda la vida. De ahí salió a comunicar con obras y palabras que el reinado de Dios estaba llegando. Ha mostrado su poder sobre la naturaleza, calmando la tormenta; sobre el mal, expulsando demonios; sobre la enfermadad y aun sobre la muerte; ha perdonado pecados. Ahora vuelve a casa. Pero en su pueblo no creen en él. Y la gente, su gente, se pregunta de dónde le ha venido tal fuerza y poder; a éste, un carpintero cualquiera a quien conocen desde niño, y lo mismo a su familia. Ante el desprecio de los de su pueblo, Jesús se admira por su falta de fe. Si Jesús quedó sorprendido, quiere decir que él no se esperaba esta respuesta negativa. El prejuicio contra aquél a quien "más conocemos" no es aquí, pienso yo, el problema. El gran problema es otro, y es anterior, más grave. Dudar, desconfiar, menos...

El Dios de las mujeres.

El evangelista Marcos (5,21-43) nos presenta este domingo una doble escena; o mejor, una escena dentro de otra. En la primera, Jairo jefe de la sinagoga pide a Jesús curar a su hija, de doce años, que está muy grave. Durante el camino, una mujer anónima, que padece flujo de sangre desde hace doce años y que ha gastado su fortuna en médicos, toca por detrás y sigilosamente el manto de Jesús, quedando sanada al instante. Jesùs responde que ha sido su fe. En ese momento, enviados de la casa de Jairo avisan que su hija a muerto. Jesús pide a Jairo tener fe. Sigue su camino a casa de éste, donde la gente se burla de Jesús cuando les avisa que la niña sólo está dormida. Entra él con los padres, y con ternura y delicadeza le pide que se levante. Ella se levanta. El texto, aunque presenta a Jesús como Señor por encima de la enfermedad y de la muerte, tiene otros mensajes más importantes. Un bueno judío daba, entre otras cosas, gracias a Dios por "no haber nacido mujer". U...

Viajar con Dios.

La lectura del evangelio de este domingo es de san Marcos, 4,35-40. Es la escena que sigue al discurso sobre las parábolas del Reinado de Dios. En esta escena, Jesús pide a sus discípulos pasar en la barca "a la otra orilla". Pero durante la travesía se desata una terrible tormenta que pone en peligro a la barca. Los amigos de Jesùs tiene miedo. Jesús duerme. Sus discípulos lo despiertan y le reclaman: "¡¿no te importa que muramos?!" Jesús calma la tormenta con un grito y luego responde a los suyos: "¿Por qué son cobardes? ¿No tienen fe?" Y ellos se preguntan admirados: "¿Quién es éste que hasta el viento y el mar lo obedecen?" Primer punto. La otra orilla en el evangelio son las tierras paganas, es el lugar de los otros, de lo distinto, de lo extraño, de aquello en torno a lo cual proyectamos nuestros miedos y nuestros males, en todo sentido. Es el lugar donde habitan los demonios (en la escena siguiente del evangelio, Jesús hará ahí...

El Dios de lo pequeño.

Este domingo la liturgia nos propone dos parábolas, tomadas del evangelio según san Marcos. En las dos Jesús nos explica cómo es el reinado o la acción salvadora de Dios. Las parábolas son imágenes que Jesús tomó de la vida cotidiana de su pueblo. Quizá hoy nos diría que Dios es como un celular, siempre lo traes contigo y siempre te comunica con la gente que quieres y que te quiere, comenzando por él mismo. Quizá diría también que la acción de Dios es como el agua de una jarra de barro, que siempre se mantiene fresca y revitalizante. Las parábolas que este día nos propone Jesús son dos: la primera nos dice que el reinado de Dios es como un grano sembrado en la tierra que crece y crece sin que el campesino que lo sembró intervenga o sepa cómo. Pero hizo el esfuerzo de sembrar. La segunda parábola dice que el reinado de Dios es como la más pequeña de las semillas -el evangelio dice que es la semilla de mostaza, a saber- pero una vez sembrada, crece y crece y crece, y se vuel...

Nuestro Dios, comunidad de encuentro

Este domingo la Iglesia celebró a nuestro Dios Uno y Trino. Tener a un Dios que no es individuo aislado sino comunidad es inmesamente gratificante y desafiante. Vivimos rodeados y desbordados por la presencia de Dios que provoca encuentros. Él mismo es un continuo encuentro entre el Padre y el Hijo, encuentro que es el Espíritu Santo. Él mismo como Dios sale a nuestro encuentro en la historia a través los hermanos, especialmente en la persona de Jesús. En él siempre econtramos a Dios. Yo esta semana tuve muchos encuentros. Encuentros con mi historia, con mi vocación, con la gente que quiero y que me quiere, con personas con las que hacía muchos años que no cruzaba palabra. Vivir es un encuentro. Un encuentro lleno de abrazos dentro del único gran Abrazo que es Dios mismo. Porque esto es así, tenemos el reto de abrirnos constantemente a nuevos encuentros, a ver el futuro con el gozo y la esperanza de que cada encuentro nuevo es así mismo una nueva experiencia de Dios. Les...