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La elevación de los humillados

Lc 14,1-14 Fue un sábado en casa de un fariseo, y un fariseo importante. Un fariseo importante sólo se relacionaba con gente importante. Seguramente Jesús lo era para él, y lo invitó a comer; y ahí, en casa de este fariseo, se presentó un hombre hidrópico, su enfermedad lo tenía en condición de marginado, de despreciado; su enfermedad era vista como un castigo por impureza. Jesús lanzó una pregunta retadora, ¿se podía curar a un humano en sábado? La letra de la ley decía que no; pero Jesús lo sanó. El corazón de Dios había dicho sí. Entonces los fariseos, que habían invitado a Jesús a socializar en su grupo, lo vieron con recelo y con sospecha, incluso con franco menosprecio, no podía ser de otra manera, ¡había quebrantado el texto de la ley! Poco a poco comenzaron todos a buscar un lugar para el banquete; entre más cerca del anfitrión, mejor. Jesús observó cómo los invitados se disputaban los "mejores" lugares; seguro que él se fue al último lugar. En voz alta lanzó un co...

La puerta angosta

Lucas 22,30-35 Hoy, como en los tiempos de Jesús, la gente siente miedo y curiosidad; uno le preguntó a Jesús: “¿Son pocos los que se salvan?” A muchos de nosotros también puede inquietarnos la pregunta por la salvación eterna, por la vida después de la muerte, y por el tipo de vida que será. Queremos la inmortalidad, y la queremos como la plenitud y la realización de nuestros más nobles y legítimos intereses. Pero antes que la pregunta por la salvación eterna, hay en esta vida otras preguntas que también nos inquietan: Cuando el dinero no nos alcanza, mientras que otros comen y beben a placer y se van de vacaciones y regresan a la seguridad de una casa propia, uno se pregunta: ¿son pocos los que tienen buena suerte? ¿Son pocos los que tienen derecho al bienestar? ¿Son pocos los que tienen acceso a la justicia? Jesús no responde con un “sí” o un “no” y, sin embargo, su respuesta es más contundente aún: “¡Esfuércense por entrar por la puerta estrecha!” Creo que la clave de lectura par...

María llevada al cielo

Lucas 1,39-56 La escena es la de la visita de María a su prima Isabel, una vez que ambas han quedado embarazadas de manera milagrosa: Isabel a su avanzada edad; María, sin intervención de varón. María acude, entonces, a ayudar a su prima, que ya tiene seis meses embarazada. Apenas la voz de María llega a Isabel, el niño que lleva en el vientre salta de gozo. Sin duda, la escena pintada por Lucas es bellísima: Isabel, símbolo de un pueblo viejo que no creaba vida, por fin ha sido fecundado; y María, símbolo del pueblo nuevo, es portadora de vida nueva para todos. Luego del saludo, María entona un canto de acción de gracias al Señor; que María cante y no sólo hable es demasiado elocuente: el canto expresa mejor el sentimiento contenido en las palabras. Y María canta: canta de gusto porque Dios ha puesto su mirada en ella, pequeña y sencilla; canta de gusto porque todas las generaciones la conocerán eternamente con "dichosa", "feliz"; canta porque el brazo de Dios in...

El Dios del servicio

Lucas 12, 32-48 El texto es amplio y claramente conformado por dos partes, la primera es la última parte del discurso de Jesús invitando a la confianza en Dios antes que en el dinero, discurso que sigue a la parábola del rico insensato; "donde está tu tesoro, ahí está tu corazón", sentencia Jesús. La gente piensa en tesoro, y se imagina cofres de barcos piratas, llenos de joyas cuajadas de piedras preciosas y monedas de oro. No es casual que pensemos en estos términos: prácticamente tenemos nuestro corazón hipotecado en el dinero, porque el dinero es el gran regulador de nuestra vida. Sin embargo, en Jesús Dios nos muestra algo totalmente distinto: si en Jesús Dios está siempe con nosotros, si en Jesús Dios nos está amando perpetuamente, eso sólo significa una cosa: ¡que nosotros somos el gran tesoro de Dios! Uno pudiera sorprenderse y creer que lo más valioso que hay en Dios es su poder, su capacidad de creación, Él mismo y, sin embargo, lo más valioso para Dios, su tesoro,...

Vida y riqueza

Lucas 12,13-21 La escena comienza cuando un hombre pide a Jesús que sea mediador entre él y su hermano para repartir una herencia. Jesús rechaza ser árbitro. La escena tiene lugar en medio de largos discursos de Jesús en el que reiteradamente invita a la confianza en Dios. Este diálogo, pues, entre Jesús y el hombre es padagógico para nosotros, lectores del evangelio y discípulos del Señor Jesús: ¡vivimos por Dios, no por el dinero! ¡Dios nos ha hecho familia, y el dinero ha dividido a los hermanos! Creo que todos conocemos al menos un caso en el que el dinero o la propiedad de bienes muebles e inmuebles vienen a romper con la armonía y la unidad de la familia; esto sucede cuando nuestra visión es corta, y nos quedamos con el dinero como el gran fin de nuestra vida, y el medio único y universal para adquirir la felicidad. No por nada en la Escritura el dinero es un ídolo, un dios falso que seduce y al que entregamos nuestra vida; y cuando así lo hacemos, simplemente ya no estamos con ...

Enséñanos a orar

Lucas 11, 1-13 Dice el evangelio que un día, mientras Jesús oraba, sus discípulos le pidieron que los enseñara a orar. Tal solicitud sólo es comprensible desde la convicción de que la oración era verdaderamente importante para Jesús, que constantemente oraba, y que en el manantial de la oración encontraba alivio para la sed bebiendo descanso y fuerza para el camino. Orar no es rezar; o no es simplemente rezar sin más. Y Jesús, que es Maestro, enseñó a orar. El evangelio nos muestra a Jesús enseñando el padrenuestro, no como una serie de palabras que había que memorizar para hacer la primera comunión, ni como penitencia para la confesión (porque ahora resulta que orar con las palabras que nos enseñó Jesús, ¡es un castigo para los pecadores! ¡Orar como castigo! Uno no deja de sorprenderse, y a saber qué pensará el Señor). Además del padrenuestro, el Señor Jesús habló a los suyos sobre tres actitudes en este contexto de oración: pedir, buscar, llamar. Confieso mi recelo y poca simpatía ha...

Recibir a Jesús en casa

Lucas 10, 38-42 Una escena simpática que, sin embargo, se ha malinterpretado reiteradamente a lo largo de la historia. Un par de hermanas amigas de Jesús, y éste un día entra en su casa. Marta se afana en el servicio y en cambio María se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Marta se queja ante el Maestro que María la ha dejado sola, pero Jesús le responde que se afana por muchas cosas, mientras que su hermana ha elegido la mejor parte. Primera observación. No hay que perder de vista la escena anterior, que contemplamos el domingo pasado. Un experto en la ley pregunta a Jesús qué hacer para ganar la vida eterna, y Jesús a su vez le pide que le responda qué dice la ley; amar a Dios y amar al prójimo, le responde el legista. Luego Jesús le narra una historia para mostrarle cómo se ama al prójimo; lo que contemplamos en esta escena de Marta y María es una historia que muestra cómo amar a Dios. Segunda observación. Las labores que desarrolla Marta no son labores domésticas,...