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Reino de Dios: vida y evolución

Lucas 9,51-62 Una doble escena la de esta secuencia narrativa. Leo las dos desde la misma clave: el futuro de Dios. En la primera escena, Jesús va de camino a Jerusalén, debe pasar por Samaria, pero los samaritanos lo rechazan: judíos y samaritanos defendían como único lugar para adorar a Dios su propio templo; entre unos y otros, existe una enemistad religiosa. Dos de los discípulos de Jesús, los hermanos Santiago y Juan (de los que por el evangelio de Marcos sabemos que Jesús los llamaba hijos del trueno ) se ofrecen a invocar fuego del cielo para castigarlos; pero Jesús los reprendió. En la segunda parte, hay un triple diálogo de Jesús con tres personajes distintos, anónimos y no descritos, con la clara finalidad de que cada lector se identifique con uno de ellos o con los tres. El primero se acerca a Jesús lleno de entusiasmo y le promete seguirlo toda la vida, con la misma pasión con que uno entra al seminario o da el sí ante el altar. Jesús le pone los pies en la tierra y le ...

¿Quién es Jesús?

Lucas 9,18-24 ¿Quién es Jesús? Es el tema central de la escena del evangelio de este domingo. Jesús mismo lanza la pregunta: "¿Quién dice la gente que soy yo?, ¿quién dicen ustedes que soy yo?" Si el evangelio comenzara aquí, en esta escena, con esta pregunta, todos tendríamos una muy amplia libertad para responder con lo primero que se nos ocurriera, con lo primero que viniera a nuestra mente o a nuestro corazón, y todas las respuestas serían igualmente válidas. Pero el evangelio no comienza con esta escena ni con esta pregunta. Ni siquiera la cuestión sobre la identidad de Jesús aparece por primera vez en el evangelio en boca de Jesús. Quien primero lanza la pregunta es el rey Herodes (9,7-9), y de Herodes se dice que escucha decir a la gente lo que más tarde le referirá Pedro a Jesús en nuestra escena: que unos dicen que se trata de Juan el Bautista, otros que Elías, o algún otro de los profetas. Nosotros, lectores del evangelio de Lucas desde el inicio, sabemos, porque lo...

Amor, perdón y poder

Lucas 7,36-8,3 Un fariseo invitó a comer a Jesús; el relato evangélico no lo cuenta, pero la comida comenzó con gestos de humillación hacia Jesús, se deduce de los diálogos que sí tienen lugar en la escena, entre Jesús y su anfitrión. Recibir a un invitado suponía todo un ritual: antes de ser formalmente recibido, un esclavo le lavaba los pies, para quitarle la mugre del camino y procurarle un poco de descanso; después era ungida su cabeza con perfume, para encubrir o disimular las emanaciones propias del sudor (en una época además en que el baño era más extraordinario que cotidiano); y sólo entonces, el anfitrión recibía a su invitado dándole el beso de bienvenida. Pues bien. Nada de esto hizo Simón, que así se llamaba el fariseo anfitrión, con Jesús. La escena narra la presencia de varios invitados. Hay que suponer, pues, que Jesús fue públicamente humillado en un acto grosero e insultante de discriminación. Un poco de imaginación es suficiente para ver la sorpresa y el azoro de Jesú...

La viuda de Naím

L c 7,11-17 Quiso el calendario escolar que la semana pasada fueran vacaciones luego del fin del ciclo académico. Regresé a Guadalajara ayer sábado por la noche. Regresé contento por muchos motivos de un viaje a un lugar que no conocía y que quería conocer por motivos que van más allá de la mera curiosidad, y me habría gustado haber hecho ese viaje con mi mamá, ahora o hace algunos años. Pero la caravana de la muerte no lo permitió. El caso que venía yo muy contento; y en más de una ocasión la mirada triste de algún vendedor ambulante a lo largo de las carreteras me devolvía del azul turquesa del mar, de la arena limpia, de las gaviotas, los pelícanos y sabor de la sal en la boca y de todo el mundo de los recuerdos al mundo de la realidad. Supongo que algo así debió ocurrirle a Jesús. Un día vendría caminando, no de Vallarta, pero sí muy contento, feliz de sus viajes evangelizadores; traería en su corazón el recuerdo de gratas anécdotas, rostros, sonrisas, ilusiones. Su gozo se vio int...

"La humanísima humanidad del hombre perfecto"

Juan 16,12-15 Allá en Aldama, en una de las paredes del molino de nixtamal que hay en la casa de la familia y uno de los dos molinos del pueblo, reposa desde hace muchos años una vieja imagen enmarcada de la Santísima Trinidad. No sé qué tan común sea, no he visto muchas así, pero no creo que sea rara. Delante de ella siempre hay una veladora de vaso generalmente encendida. La imagen está cubierta por un vidrio, y el vidrio está cubierto de hollín. Debajo del velo de ceniza, sin embargo, se distinguen perfectamente a las tres distintas personas de la Trinidad. Pero lo de "distintas" es un decir, pues esta imagen lo que muestra son tres 'Jesuses' dispuestos en forma triangular, no recuerdo bien si están de pie o sentados, pero los tres son idénticos, tres varones jóvenes, con barba y un brazo levantado; los tres se distinguen apenas por un signo sobre el pecho: un triángulo, un corazón y una paloma. Mucho tiempo me pareció que era una perfecta imagen de la Santísima Tr...

Pentecostés: La fiesta del Espíritu Santo

Juan 20, 19-23 Este domingo es domingo de Pentecostés, mucho habría que decir sobre esta celebración, que en su origen era una fiesta judía; en el libro de los Hechos de los Apóstoles, la venida del Espíritu Santo sobre el reconstruido grupo de los Doce (con Matías en lugar de Judas Iscariote), que permanecía reunido junto con María, la madre del Señor, coincide con el día de pentecostés. De ahí que para la Iglesia Pentecostés y la fiesta del Espíritu Santo sean una misma fiesta. Pero mi comentario no es al relato de los Hechos de los Apóstoles, que también se leerá en la eucaristía de este domingo, sino al evangelio de Juan, que narra su propia versión de la venida del Espíritu Santo. Estamos en una de las escenas finales del evangelio, en la primera aparición de Jesús Resucitado al grupo de sus apóstoles, que estaban encerrados en una casa por miedo a los dirigentes judíos. Jesús se apareció en medio de ellos, y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!", dos veces; luego les di...

De Jesucristo superestrella a la ascensión del Señor

Lucas 24,46-53 Estamos ante la primera de dos escenas en que Lucas nos narra la ascensión de Jesús al cielo tras su Resurrección; la segunda narración y más conocida, se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles. La primera escena, la del Evangelio, tiene lugar la noche del mismo día de la Resurrección; la segunda, la de los Hechos, cuarenta días después de ella, y todo hace suponer que ocurrió de día. Primera dificultad, ¿cuándo tuvo realmente lugar la ascensión de Jesús? La pregunta no es ociosa; porque para ser escritos de un mismo autor, la diferencia de fechas es fuertemente relevante. Puesto que el error es monumental ¡40 días!, habría que decir que o a san Lucas ya se le iban "sus cabras al monte", o que sus informantes no tenían claridad al respecto, y viéndose en la necesidad de decidirse por una de dos opciones, optó por ambas; o puede ser, precisamente, que la diferencia revista su propio significado. La segunda dificultad. Si Jesús no ascendió al cielo...